XI Jornadas “ARTE EN ALMENDRALEJO Y TIERRA DE BARROS EN LOS SIGLOS XVI Y XVII”

cronista

Extremadura-Histórica-definitivo

Objetivos de las Jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros (X Jornadas)

El primer tercio del siglo XX constituye para Tierra de Barros un conjunto de luces y sombras, como en todo lugar, como siempre. Por una parte, hay un incremento notable en el número de habitantes, creciendo un 39 por 100 entre 1900 y 1930, tasa superior a la provincial, regional y nacional en el mismo periodo; y unas mejoras urbanísticas importantes en los años veinte, con abastecimiento de aguas en las principales localidades y saneamiento y obras de alcantarillado en la mayoría de las mismas, importantísimo avance en la enseñanza primaria en toda la comarca con la creación de nuevos centros escolares, la acción social de la Iglesia tomó a su cargo la ayuda y promoción de la clase obrera, creando clases gratuitas para los obreros y patrocinando diversas instituciones de ahorro; surgieron Comunidades de Labradores, Sindicatos Agrarios y Cajas Rurales, se fomentó la sociabilidad, aparecieron sociedades de socorros mutuos, avanzó mucho la pavimentación de calles y construcción de paseos, mejoras en los caminos vecinales, instalación de centros de la red telefónica, desecación de lagunas palúdicas, avances de la higiene pública y fomento de ayudas oficiales para la lactancia, la vacunación y el desamparo…
Por otra parte, una política municipal compleja con una fuerte presencia de las oligarquías locales que frenaba iniciativas populares y una agricultura tradicional que crecía de manera extensiva aumentando el producto agrario, pero la fuerte desigualdad de su distribución hacía todavía más evidente la protesta social de los jornaleros contra los impuestos de consumos que recaían inmediatamente sobre el coste de vida de las clases bajas; los motines populares contra la brusca inflación de los años de la guerra mundial e inmediata posguerra que originaba dificultades de abastecimiento; o la violencia contra las maquinarias, cosechadoras y segadoras, o los jornaleros forasteros, que podían hacerles perder sus jornales.